"[...] y así va el mundo y el jazz es como un pájaro que migra o emigra o inmigra o transmigra, saltabarreras, burlaaduanas, algo que corre y se difunde [...], en el mundo entero, es inevitable, es la lluvia y el pan y la sal, algo absolutamente indiferente a los ritos nacionales, a las tradiciones inviolables, al idioma y al folklore: una nube sin fronteras, un espía del aire y del agua, una forma arquetípica, algo de antes, de abajo, que reconcilia mexicanos con noruegos y rusos y españoles, los reincorpora al oscuro fuego central olvidado, torpe y mal y precariamente los devuelve a un origen traicionado, les señala que quizá habia otros caminos y que el que tomaron no era el único y no era el mejor, o que quizá había otros caminos y que el que tomaron era el mejor, pero que quizá había otros caminos dulces de caminar y que no los tomaron, o los tomaron a medias, y que un hombre es siempre mas que un hombre y siempre menos que un hombre, mas que un hombre porque encierra eso que el jazz alude y soslaya y hasta anticipa, y menos que un hombre porq de esa libertad ha hecho un juego estético o moral, un tablero de ajedrez donde se reserva ser el alfin o el caballo, una definicion de libertad que se enseña en las escuelas, precisamente en las escuelas donde jamás se ha enseñado y jamás se enseñará a los niños el compás de un ragtime y la primera frase de un blues, etc. [...]"
Cap. 17, Rayuela. Julio Cortázar
miércoles, 1 de abril de 2009
El mundo, el jazz, los caminos y la libertad...
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Un dia más!
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