Y si un día querés elegirme, y si un día queremos compartirnos, entonces...

* Teneme ganas, muchas ganas... y que cada vez que nos saquemos las ganas, teneme ganas otra vez.

* No me mientas porque no encuentro razones que lo justifiquen. Eso sí, si elegís hacerlo, tené
la decencia suficiente para que no me entere jamás (ni lo sienta en la espalda, que es donde primero
detecto las mentiras).

* No intentes apañarte con máximas que no se adaptan. Es cierto que el que avisa no traiciona. No
serás traidor pero, sabelo, serás jodido.

* Poneme freno cuando no logre diferenciar si me estás contando algo para compartir lo que te pasa
o porque querés que te ayude a resolverlo. A veces tengo dificultades para distinguir pero lo sé y procuro
no extra limitarme y aprendí a convivir con esos bordes.

* Decime las cosas como son. Si no querés, no querés. Si te da igual, te da igual. Si preferís,
preferís. Estar adivinando me agota y no me sale del todo bien. Eso sí, por favor, tomate el tiempo
de decirme las cosas. Tirarlas al salir por la puerta y dejarme sola masticando reacciones no es buena idea.

* Dejame formar parte de tu vida, animate a ser parte de la mía pero sigamos teniendo cosas propias ¿querés?.

* De vez en cuando, sin ninguna intención de fondo, confesame que descubriste algo mío que te gusta o
que logra que te sientas orgulloso de mí.

* Contame tus cosas, mostrame tus proyectos y dame permiso para coparme alguna vez y engancharme con
mis delirios planificadores. Más antes que después voy a dejar que sigan siendo tuyos... y sino, siempre
podés ponerme freno.

* Entendé que algunos días me pongo melodramática, me cuesta ver el mundo más liviano. Yo sé que es sólo
mi cabeza jugando con mis emociones y muchas veces logro diferenciar e ignorarlas pero, sinceramente, me ayuda
que le restes importancia, que divaguemos un rato hablando estupideces y que me abraces fuerte. También, muchos
otros días, voy a estar contenta y voy a cantar y bailar por los rincones.

* No te olvides que vos tenés derecho a decirme lo que sea que quieras conversar conmigo pero yo tengo,
siempre, derecho a reaccionar en consecuencia.

Yo, por mi parte, voy a estar ahí, voy a ponerte un freno cuando me parezca adecuado, voy a avisarte qué me daña
y qué no, voy a procurar no repetir las cosas que sepa que no te agradan, voy a abrazar y a mimar y a cuidar, voy
a prepararte desayunos ricos y, de tanto en vez, voy a cocinarte lo que más te guste. Voy a recordar qué cosas
preferís, voy a cuidar los detalles, voy a responder a cualquier hora de cualquier día, voy a acompañarte cuando
me lo pidas (y, quizás, cuando no me lo pidas también) y a entender que necesitás tu espacio cuando prefieras
preservarlo. Voy a pedirte que me acompañes cuando haga la diferencia y a cuidar mi espacio cuando necesite respirar.
Voy a seguir haciendo cosas sola y con otra gente, voy a escribirte palabras lindas más de una vez, sólo porque sí.
Voy a tener ganas de compartir duchas y viajes y complicaciones. Voy a caminar bailando y voy a jugar y voy a
hacer payasadas con vos sin que nos importe mucho de nada. Voy a tener ganas de contarte cosas. Voy a sentir
enorme curiosidad por tus gestos y tus historias y las cosas que te apasionan.

Voy a decirte cada vez que me sienta embobada y orgullosa y cada cosa nueva tuya que descubra y me encante.
Voy a tenerte ganas, muchas, te lo voy a contar, te lo voy a demostrar y voy a jugar con eso. Voy a tomarme
el tiempo para hablar con vos, voy a darte el espacio y el tiempo para que reacciones y sí, probablemente no
sea lo mejor, pero cuando me pidas que no te sature me voy a quedar un poco quieta porque acosarte y perseguirte
son dos cosas que no me salen naturalmente. Voy a sentirme refugiada en cada abrazo tuyo y voy a acobacharte entre
mis brazos cada vez que sientas que el mundo es demasiado. Voy a respetar tu vida, tus afectos, tu historia y voy
a esperar que vos también lo hagas. Voy a acariciar tu cara con las yemas de mis dedos cuando algo duela y me voy a
reír con vos a carcajadas cuando amerite (y cuando no y también cuando, quizás, no corresponda). Y voy a tener una
vida (mía) y voy a saber que puedo vivir sin vos pero que prefiero compartir vida juntos. Puede sonar insensible,
para mi es todo lo contrario.

No voy a estar con vos porque lo necesito,
voy a estar con vos porque quiero,
porque te elijo.


extraido de desayuno con patuflas.