MIO.
Gusanos impacientes recorrian hambrientos la distancia entre yo y tu olvido. Algunos decian que estaba triste, otros angustiada, xa mi sólo fue abandono. Me dijiste adiós y bebí soledad hasta emborracharme de dolor. No me dejaste otro camino y no ibas a ser de nadie más, no lo iba a permitir. Herido de muerte, exhalaste entre mis brazos y tu cuerpo quedo para siempre frío. Sólo entonces entendí la crueldad que había cometido, cuando tus ojos moribundos y siempre dulces, seguían sin entender.
Perder el sentido de la realidad fue entonces lo más sencillo, un proceso aplastantemente lógico. Abandoné la inseguidad de la cordura, y me instalé en el acogedor país de los recuerdos. Allí todo es cálido, hecho a medida. Cada nuevo día me amas con mayor intensidad, pasamos más tiempo juntos, recorremos lugares secretos...aqui estás a mi merced. Eres mio y me has perdonado. Las pareces acolchadas protegen nuestro amor. Sólo encuentro un inconveniente, mis manos encadenadas a la cama no pueden abrazarte.
hoy me apetecía hacer un peqeño paréntesis para dedicartelo a ti.
Y puede ser que me equivoque otra vez, y puede ser que vuelva a perder, pero hoy la vida me dice que
me toca a mi eso de sentirme bien.